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Excursión de 3 días por Marruecos: de Marrakech al desierto de Erg Chebbi (Merzouga)

¿Vais a Marrakech y os quedan algunos días libres? ¿Queréis vivir la experiencia de pasear en camello por el desierto y dormir en una haima? ¿Conocer el interior de Marruecos y lugares de película como Ait Ben Haddou?  Estás eran algunas de las preguntas que nos hacíamos antes de viajar a Marruecos por lo que en nuestra visita al país vecino no quisimos perdernos la experiencia de recorrer el Marruecos más auténtico y pasar una noche en el desierto. Así, después de visitar Marrakech, nos embarcamos en una excursión de 3 días hacia el desierto de Erg Chebbi (Merzouga). Una decisión muy acertada y una experiencia que sin duda nunca olvidaremos.

¿Cómo preparar la excursión?

Realmente esta es una cuestión muy subjetiva y que depende en gran parte del presupuesto que tengamos y los días disponibles. Desde Marrakech hay excursiones tanto al desierto de Zagora como al comúnmente conocido como desierto de Merzouga (Erg Chebbi).Para el primero, algo más cercano, se organizan excursiones de dos días y sale bastante económico pero si queréis vivir la verdadera experiencia del desierto y el tiempo os lo permite me decantaría por el desierto de Erg Chebbi. Para este último, generalmente se organizan excursiones de 3 o 4 días. Nosotros nos decantamos por la excursión de 3 días por que no disponíamos de más tiempo pero si podéis os recomendamos 4 días para disfrutar los lugares con más calma y que no se os hagan tan largas las distancias.

¿Cuánto vale la excursión? Dar respuesta a esta pregunta es sencillamente imposible ya que hay cientos de compañías que ofrecen estas excursiones tanto privadas en 4×4, en minibus o incluso para grandes grupos. Además los precios varían enormemente si nos decantamos por una opción u otra, si la compramos desde el país de origen o directamente en Marrakech y, por supuesto, de nuestra capacidad de regatear el precio. Nosotros contábamos con un presupuesto bastante ajustado por lo que optamos por la opción de hacer la excursión en minibus y compartir la experiencia con más gente, opción mucho más barata también 😉

Nuestra idea inicial era contratar la excursión por internet desde España pero pronto nos dimos cuenta que los precios estaban muy abultados por lo que preguntamos directamente al riad para que nos orientara con el precio “justo”. Finalmente, conseguimos la excursión de 3 días en régimen de media pensión, una noche en hotel, una noche en una jaima, el transporte para hacer todo el recorrido y el trayecto en camello hasta la jaima. Todo ello por 93€ por persona. Un precio que nos pareció muy razonable aunque evidentemente el hotel y las comidas fueron sencillitas pero para nosotros eso es lo de menos, lo importante era conocer lugares nuevos y vivir la experiencia de pasar una noche en el desierto.

Día 1: ¡Empieza la aventura! 🙂 – Atlas, Ait ben Haddou y Gorges du Dades

El minibus nos recogió a primera hora en el Riad para empezar el recorrido. Nosotros viajamos en enero y el primer problema lo encontramos al intentar cruzar el Atlas ya que había nevado y tuvimos que esperar a que pasara la máquina quitanieves. La verdad que resulta anecdótico hacer una excursión al desierto y encontrarte nieve a medio camino… Después de una hora y media de espera conseguimos arrancar de nuevo, por suerte la espera valió la pena ya que disfrutamos de unas vistas increíbles de la cordillera del Atlas nevada. Una imagen que se puede disfrutar pocas veces al año haciendo este recorrido.

El punto más alto de la carretera que conecta Marrakech con los valles del sur de Marruecos es el puerto de Tizi n’Tichka que con sus 2.260 metros de altura es también el puerto más alto de Marruecos. A partir de este momento empieza un rápido descenso, pasando por algunos valles junto a los ríos que descienden de las cumbres. Un contraste continuo de paisajes que hacen el recorrido muy interesante.

Tras una breve parada para comer ponemos rumbo hacia nuestro primer destino situado en la provincia de Ouarzazate: el ksar Ait Ben Haddou. Los ksar son ciudades fortificadas formadas por un conjunto de edificios de adobe rodeados por altas murallas. Un tipo construcción muy utilizada en el sur de Marruecos siendo el ksar de Ait Ben Haddou uno de los mejores ejemplos de este tipo de arquitectura y de los más bellos del sur de Marruecos. No es de extrañar que Ait Ben Haddou haya sido clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987 y sea una visita obligada en cualquier ruta por el país norteafricano.

A nosotros nos hacía especial ilusión visitar este lugar y la verdad que no nos defraudó. Nada más llegar  y observar las vistas del ksar junto al río Ounila, rodeado de cultivos y palmeras que rápidamente dejan paso a un paisaje semidesértico y, al fondo, las cumbres nevadas del atlas. Es una una imagen que quedará gravada en nuestras retinas por mucho tiempo. Entendimos rápidamente porque Ait Ben Haddou había servido de escenario para películas como Lawrence de Arabia, La Joya del Nilo, La momia, Gladiator (2000), Alejandro Magno, El reino de los cielos…y un largo etc. de pelis de Hollywood. Recientemente también apareció en la serie de Juego de Tronos que tanto nos gusta como una de las ciudades de esclavos que son liberadas por khaleesi.

Para acceder al recinto fortificado se puede cruzar el río por algunos puntos con menos caudal o cruzar por un puente lateral desde el cual se obtiene una perspectiva lateral muy bonita del ksar. El antiguo ksar en la actualidad es prácticamente un museo al aire y la mayoría de los habitantes viven en el pueblo que se ha formado al otro lado del río. En su interior encontramos un laberinto de calles y casas que suben y bajan por la ladera de la montaña. Merece la pena dejarse llevar e ir explorando cada rincón.

Según se tiene entendido los orígenes de Ait Ben Haddou se remontan al siglo XI cuando los almorávides eligieron este lugar para controlar el paso de las caravanas comerciales que venían del África negra para llegar a las ciudades imperiales de Marrakech, Fez y Meknes.

A medida que ascendemos por la colina las vistas se tornan más espectaculares descubriéndose ante nosotros las decenas de torres del ksar y los alrededores. En la zona más alta hay una antigua fortificación con sus muros casi derruidos y coronando la cima una pequeña construcción que según dicen servía de granero. Con estas vistas ponemos fin a nuestra visita al Ksar y volvemos al minibus para continuar nuestra ruta.

Nos hubiera gustado perdernos un poco más por sus calles pero en invierno los días son más cortos y aun nos quedaba un buen tramo hasta las Gorges du Dades donde íbamos a pasar la noche.

El recorrido hasta las Gorges du Dades es bastante interesante porque atraviesa varios pueblos, palmerales y cientos de kasbahs. Nos quedamos con las ganas de una parada en el palmeral de Skoura para ver la kasbah de Amridil pero para un viaje de 3 días no nos daba tiempo. Al menos nos pudimos hacer una idea a “vista de turista” de  como es la vida en el interior Marruecos, aparentemente más pobre y sencilla que lo que habíamos visto en Marrakech.

Ya anocheciendo llegamos a las Gorges du Dades, un valle entre montañas plagado de kasbahs pero del que no pudimos disfrutar mucho ya que íbamos con algo de retraso por culpa del percance con la nieve y el hielo en el Atlas. El hotel y la cena fueron bastante sencillos pero suficiente para retomar fuerzas para nuestro segundo día de excursión: ¡allá vamos desierto!

Día 2: Gorges du Todgha, Palmeral de Tinehir,  paseo en camello y noche en el desierto de Erg Chebbi (Merzouga).

A pesar del madrugón nos levantamos muy animados pues esa noche la pasaríamos en el desierto. No obstante, antes nos esperaba una visita al Valle de Todgha y sus verticales formaciones rocosas, las gorges de Todgha o gargantas del Todra.

El valle de Todra está a medio camino entre Tinehir y el atlas. Este lugar antaño prácticamente deshabitado está aumentando su población gracias del empeño del gobierno marroquí para asentar a los pueblos nómadas en estos lugares. Nuestra visita al valle discurrió por una pequeña kasbah en el corazón del mismo, junto al río Todra donde nos dieron una pequeña explicación sobre los cultivos típicos del valle.

Como parte de la excursión entramos en una de las casas de adobe de la kasbah donde nos enseñaron una selección de alfombras típicas bereberes, claramente con la intención de vendernos alguna, pero no por ello menos interesante.

Tras la visita a la kasbah nos acercamos a las gargantas del Todra situadas a escasos km del valle. Las gargantas son el resultado de la erosión por las aguas del río Todgha que durante miles de años han labrado estos impresionantes acantilados. En su tramo más vertical las paredes escarpadas de roca alcanzan cerca de 160 metros  de alto en cada lado.Un verdadero paraíso para los escaladores. Sin desmerecer lo magnitud del lugar la verdad que no nos impresionó demasiado ya que no hacía mucho habíamos paseado junto a los Mallos de Riglos.


Ya en dirección Tinehir hicimos una breve parada en un mirador para disfrutar de las espectaculares vistas del palmeral y las kasbahs al fondo. Una panorámica que nos encantó dado que estamos poco habituados a este tipo de paisajes.

Desde la ciudad de Tinehir nos esperaban unas cuantas horas de recorrido pasando por el Marruecos más rural hasta llegar al desierto. Solo hicimos una parada para comer o para dejar pasar algunos camellos 😉 …

La mayoría de las excursiones en camello por el desierto empiezan desde la ciudad de Merzouga. De ahí que el desierto haya tomado prácticamente el nombre de la ciudad. El desierto de Merzouga o mejor dicho de Erg Chebbi es el único Erg del Sahara en Marruecos. Los Erg son regiones arenosas de un desierto a diferencia de las zonas desérticas pedregosas que se conocen como “Hamada”. En la foto de abajo se ve muy bien reflejado el contraste.

Tras cientos de kilómetros y prácticamente dos días de excursión ahí estábamos, a las puertas de las dunas Erg Chebbi. Un desierto que hace frontera con Argelia a lo largo de 22 km de arena con dunas de hasta 150 metros de altura.

Enseguida dejamos las cosas en un hotel y nos acercamos a las dunas. Al poco tiempo llegaron los camellos capitaneados por nuestro amigo Barack “el presidente de los camellos”  un joven bereber que nos acompañó durante todo el viaje e hizo recorrido muy ameno. Era nuestra primera experiencia a lomos de un camello y la verdad que es una sensación bastante curiosa y divertida.

El paseo en camello nos llevó al interior del desierto, lo suficiente para dejar de atrás la civilización y sumergirnos en las dunas. A medio camino hicimos una parada para poder disfrutar de las dunas, hacer el tonto por ahí y muchas fotos. Básicamente para eso íbamos la mayoría de los que estábamos ahí.

La verdad que nos hacía ilusión quedarnos con esta imagen del desierto, paseando en camello por las dunas viendo las diversas formas que el viento dejaba sobre la arena. Una experiencia en el Sahara que hay que disfrutar al menos una vez en la vida.

desierto erg chebbi

Tras cerca de una hora sobre el camello llegamos a nuestro campamento. Las haimas son como los hoteles por lo que varían según el precio que hayamos pagado y la categoría. Digamos que nuestras haimas eran auténticas haimas sin grandes lujos aunque con un interior acogedor y una “habitación” para nosotros solos por lo que no podíamos pedir más. Estuvimos deambulando por los alrededores de la haima disfrutando de los últimos rayos de sol en el desierto y conociendo un poco más a todos los jóvenes de diferentes países que nos habían acompañado durante el trayecto.

Al caer la noche y tras la cena en la haima, nuestros acompañantes bereberes prepararon un fuego y empezaron a cantar canciones tradicionales y tocar los tambores. Un ambiente inmejorable bajo la inmensidad de las estrellas que hace te sientas como un auténtico bereber y vivas una experiencia única. Mirar el cielo estrellado, ver montones de estrellas fugaces como nunca habíamos visto antes, disfrutar de un té moruno al fuego de leña y acabar bailando la conga alrededor del fuego, son algunas de la experiencias de aquella noche. Sin duda, una de las noches más mágicas de nuestras vidas.

Día 3. Amanecer en el desierto, Ouarzazate y de vuelta a Marrakech.

Tras una gélida noche en el desierto, madrugamos para salir a primera hora de la mañana con los camellos. Esta vez el camino no se hace tan agradable porque el frío a esas horas en pleno enero se hacía un poco duro. Tres 45 min de camino, llegamos con los primeros rayos de sol a la civilización y despertamos ahora sí de nuestra aventura en el desierto.

Hubiéramos pasado un día más para disfrutar con más calma del lugar pero teniendo en cuenta las gran distancia que separa Marrakech del desierto y que solo teníamos tres días no tuvimos que dar por satisfechos con esta fugaz experiencia en el Sahara.

La vuelta a Marrakech se hizo un poco larga ya que hicimos el trayecto de dos días en uno, aunque por la velocidad a la que iba nuestro chófer seguro que nos llevó menos tiempo. Por el camino pasamos de nuevo por paisajes llenos de palmeras, kasbah y grandes explanadas semidesérticas,que es el paisaje más abundante en el sur de Marruecos.

Únicamente hicimos una parada para comer y para visitar la kasbah de Ouarzazate que después de todo lo que habíamos visto nos supo más bien a poco. Solo nos quedaba ya volver a cruzar el atlas y adentrarnos de nuevo en la ajetreada ciudad de Marrakech.

Una experiencia inolvidable y que os recomendamos encarecidamente si tenéis la oportunidad de visitar Marruecos.

 

2 Comments

  • M P N

    16 agosto, 2017 at 16:32

    Precioso viaje para pasar más días .
    Vale la pena programarla para saborear los palmerales e introducirte por las kasbashs.
    Vale también la pena ahorrar un poquito y asegurarte más días con una calidad buena en desplazamientos y hoteles .👏👏👏

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