Cala Pilar, o Cala del Pilar, es uno de esos rincones que explican por qué Menorca conserva un carácter tan natural. En la costa norte, lejos de urbanizaciones y servicios, el azul del mar contrasta con la arena dorada y las laderas rojizas modeladas por la tramontana. Llegar exige caminar, pero precisamente ese pequeño esfuerzo ayuda a mantener el lugar tranquilo y convierte la excursión en parte de la experiencia.
Dónde está Cala Pilar y por qué merece la pena
La cala se abre en un tramo especialmente salvaje del norte de Menorca, dentro de un paisaje de dunas, bosque y terrenos de tonos ocres. No es una playa urbana ni una parada rápida: aquí se viene a pasar unas horas, caminar sin prisa y disfrutar de un entorno con muy pocas construcciones a la vista.

Nos llamó especialmente la atención la mezcla de colores. El verde del bosque acompaña buena parte del acceso; después aparecen el rojo de la tierra y el azul intenso del Mediterráneo. Cuando sopla viento del norte, el paisaje sigue siendo espectacular, aunque el baño puede dejar de ser aconsejable.

Cómo llegar a Cala Pilar
El acceso final es exclusivamente peatonal o marítimo. La opción más habitual consiste en tomar desde la carretera general de Menorca el desvío señalizado hacia el Camí del Pilar, dejar el vehículo en el aparcamiento habilitado y continuar a pie. El sendero cruza una zona arbolada y termina descendiendo hacia la costa.

Conviene reservar entre media hora y tres cuartos de hora para cada trayecto, según el ritmo y el punto exacto de estacionamiento. El aparcamiento puede llenarse en verano y no se debe dejar el coche fuera de las zonas permitidas ni bloquear caminos privados.

Nuestra ruta por Cala dels Alocs y el Camí de Cavalls
Nosotros escogimos una alternativa más larga: entramos por el Camí de Tramuntana, continuamos a pie por el Camí dels Alocs y llegamos primero a Cala dels Alocs. Desde allí enlazamos con un tramo del Camí de Cavalls hasta Cala Pilar. Es un recorrido bonito entre pinares, fincas y costa abierta, aunque más exigente que el acceso principal.

Ese último tramo tiene terreno irregular y algún desnivel. No es la opción más cómoda para quien solo quiera bañarse, pero sí una buena elección para disfrutar del paisaje y comprender el carácter aislado de esta parte de la isla.

Cómo es la playa
Al final del sendero aparece una playa virgen, sin chiringuitos, duchas ni alquiler de sombrillas. Las laderas rojizas que la flanquean son muy frágiles: es importante no arrancar arcilla ni utilizarla sobre la piel, una práctica que erosiona el terreno y degrada el entorno.

El agua puede estar transparente y tranquila, pero la orientación norte deja la cala expuesta al oleaje y a la tramontana. Antes de bajar conviene consultar la previsión marítima y, una vez allí, respetar cualquier señalización o indicación de seguridad.

Qué llevar
Agua suficiente, comida, protección solar, gorra y calzado cómodo son básicos. No hay servicios en la playa y el camino ofrece menos sombra en su tramo final. En los días calurosos recomendamos madrugar, tanto por la temperatura como por la disponibilidad de aparcamiento.

Una bolsa para regresar con todos los residuos resulta igualmente imprescindible. También es buena idea llevar escarpines si se quiere explorar los extremos rocosos, pero sin salirse de los pasos permitidos sobre las dunas.

Cuánto tiempo dedicar
Entre el camino de ida y vuelta y una estancia tranquila junto al mar, nosotros reservaríamos al menos medio día. Quien llegue por Cala dels Alocs necesitará más margen. No conviene plantear la visita con prisas ni como una escala breve entre otras playas.

Consejos para disfrutarla
Cala Pilar luce mejor en una jornada estable y con poco viento del norte. Si el mar está movido, el paseo continúa mereciendo la pena, pero es preferible renunciar al baño. Las familias deben valorar la caminata, la ausencia de sombra y servicios y el estado del mar antes de emprender la ruta.
Hay que seguir los senderos marcados, evitar pisar la vegetación dunar y no dejar ningún residuo. Menorca es Reserva de Biosfera y la conservación de lugares así depende también del comportamiento de quienes los visitamos.
Nuestra experiencia en Cala Pilar
La llegada tras caminar entre bosque y costa fue uno de los momentos más especiales de nuestro viaje por Menorca. Nos quedamos con la sensación de haber descubierto una playa diferente: menos inmediata que las calas del sur, pero mucho más solitaria y con una personalidad propia.
Si buscas naturaleza, silencio y no te importa caminar, Cala Pilar es una visita muy recomendable. El esfuerzo del acceso se olvida en cuanto aparece ante ti esa combinación de arena dorada, tierra roja y mar abierto.
Más ideas para el viaje
Si estás preparando una ruta por Baleares, puedes comparar esta playa salvaje con Son Serra de Marina en Mallorca y completar el viaje con nuestra selección de castillos de Mallorca.

2 comentarios
Luz E.
11 febrero, 2020 at 12:44¡Hola chicos! Esta es de las playas que nos gustan… Deseando visitar Cala Pilar en nuestra siguiente escapada a Menorca 🙂 ¡Saludo!
Toni&Maura
16 febrero, 2020 at 13:06¡Hola :D! La costa norte menorquina esconde calas espectaculares. Si podéis también podéis combinar la visita con Cala Pregonda.
¡Un abrazo!