Los Jardines de Marqueyssac ocupan uno de los balcones más espectaculares del Périgord Noir. Se extienden sobre una cresta rocosa elevada sobre el río Dordoña, frente a algunos de los pueblos y castillos más bonitos de esta región francesa. Aunque sus formas redondeadas de boj son la imagen más conocida, la visita es mucho más que un jardín ornamental: hay senderos, zonas de bosque, juegos infantiles y miradores que invitan a caminar sin prisas.

Por qué visitar los Jardines de Marqueyssac
Marqueyssac combina un jardín romántico del siglo XIX con un paisaje excepcional. El dominio ocupa unas 22 hectáreas y ofrece alrededor de seis kilómetros de paseos. A lo largo del recorrido aparecen miles de bojes podados a mano, terrazas, pequeñas construcciones de piedra y claros desde los que se contempla el valle.
Fue precisamente esa mezcla de naturaleza y diseño lo que más nos gustó. No es una visita limitada a fotografiar los famosos setos: el camino cambia continuamente y permite descubrir el Périgord desde una perspectiva diferente.
El château y las terrazas de boj
La visita comienza junto al château de Marqueyssac, construido con losas de piedra y cubierto por un característico tejado del Périgord. Frente a él se encuentran las terrazas con los bojes centenarios, recortados en formas suaves y sinuosas. Conviene dedicar unos minutos a esta zona antes de iniciar los senderos.

Los senderos de Marqueyssac
Desde el château parten varios itinerarios señalizados. Algunos discurren por la parte alta y soleada de la cresta; otros se internan en el bosque y resultan más frescos. Todos terminan conectando, de modo que es posible adaptar el recorrido al tiempo disponible y regresar por un camino distinto.
Para una primera visita reservaríamos entre dos y tres horas. El paseo es sencillo, pero hay tramos con desnivel y terreno irregular. Un calzado cómodo permite disfrutar mucho más del recorrido, especialmente si se quiere llegar hasta el mirador principal.

El Belvédère de la Dordogne
El punto culminante es el Belvédère de la Dordogne, situado aproximadamente a 130 metros sobre el río. Desde allí se domina una amplia curva del valle y se distinguen Beynac, Castelnaud-la-Chapelle, La Roque-Gageac y otros núcleos históricos. Es una de las panorámicas que mejor explica la disposición de fortalezas y pueblos junto al Dordoña.

Qué hacer con niños
Marqueyssac funciona especialmente bien como visita familiar. Además de los paseos, el recinto suele ofrecer zonas de juego, espacios de iniciación y actividades que cambian según la temporada. Algunas propuestas tienen horarios concretos, por lo que conviene consultarlas en la web oficial antes de ir.
Las noches a la luz de las velas
Durante determinadas noches de julio y agosto se celebran las conocidas veladas de Marqueyssac, cuando los jardines se iluminan con miles de velas y permanecen abiertos hasta más tarde. Es una experiencia distinta a la visita diurna y suele requerir una entrada específica. Si coincide con vuestro viaje, recomendamos comprobar fechas y disponibilidad con antelación.

Horarios, entradas y aparcamiento
Los jardines abren todos los días del año, pero el horario cambia según la estación. Habitualmente cierran más tarde entre abril y septiembre y reducen la jornada durante el invierno. La última admisión se realiza una hora antes del cierre. Las tarifas y actividades especiales pueden variar, así que es preferible consultar la web oficial de Marqueyssac antes del viaje.
El recinto dispone de aparcamiento gratuito durante el horario de apertura. No está permitido pernoctar en él. Aunque se puede llegar mediante excursiones organizadas, el coche continúa siendo la opción más práctica para enlazar Marqueyssac con otros lugares del Périgord.
Mapa de los Jardines de Marqueyssac
Qué ver cerca de Marqueyssac
Su ubicación permite combinar los jardines con Castelnaud-la-Chapelle, situado justo enfrente, o con Beynac-et-Cazenac. También quedan muy cerca Domme y La Roque-Gageac.

Nuestra experiencia y consejos
Nuestra recomendación es llegar temprano, recorrer primero las terrazas y continuar después hasta el Belvédère. En verano conviene llevar agua y alternar los caminos soleados con los senderos del bosque. Si solo se dispone de una mañana, Marqueyssac y Castelnaud forman una combinación especialmente cómoda.
Los jardines nos parecieron uno de los lugares más románticos y fotogénicos de la Dordoña. El mirador fue el gran final de la visita: desde allí se entiende por qué este valle concentra tantos pueblos y fortalezas que parecen detenidos en el tiempo.


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30 enero, 2018 at 20:56