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Transfagarasan, cruzando los Cárpatos por la carretera más bonita de Rumania

Una de las experiencias imprescindibles en un road trip por Rumania es recorrer la carretera Transfagarasan (DN7C). Una espectacular carretera que cruza los impresionantes montes Cárpatos de norte a sur en un viaje a través de la naturaleza más salvaje y paisajes de postal. La Transfagarasan es la segunda carretera más alta de Rumania (2.042 m), solo por detrás de la cercana y menos conocida Transalpina (2.145m) y para muchos es considerada una de las carreteras más bonitas del mundo.

Aunque para nosotros la experiencia no solo fue conducir por esta carretera a 2.000 metros de altura, sino también poder disfrutar de la naturaleza que la rodea: montañas, cascadas, lagos glaciares y frondosos bosques que nos regalaron vistas increíbles durante los 90 kilómetros de carretera.

Consejos prácticos para recorrer la Transfagarasan

  • A diferencia de otras carreteras panorámicas de Europa recorrer la Transfagarasan es completamente gratuito. Dato importante ya que, por ejemplo, cruzar las alpes austriacos a través de Grossglockner nos salió por 35 euros.
  • La carretera solo permanece abierta tres o cuatro meses al año (junio a septiembre o julio a octubre)
  • La carretera se puede cruzar en un solo día, pero si queréis vivir la experiencia completa podéis quedaros a dormir a medio camino.
  • Las mejores vistas de la carretera las encontraréis a la altura del Lago Balea.
  • ¿Es importante el tipo de coche? Es una ruta que se puede realizar con cualquier vehículo. Nosotros llevábamos un Skoda Fabia con más de 100.000 km y no tuvimos ningún problema.
  • No hay línea de transporte público que pase por esta carretera.

Transfagarasan, la carretera mas bonita de Rumania

Historia de la Transfagaran

La Transfagarasan se construyó inicialmente con fines militares. En el año 1968 la Unión Soviética invadió Checoslovaquia y el dictador de aquel momento, Nicolae Ceauşescu, mandó construir esta carretera para garantizar un rápido acceso militar a través de las montañas de los Cárpatos, en caso de que los soviéticos repitieran el movimiento, esta vez contra ellos.

La construcción de la carretera se completó en apenas 4 años y medio y se inauguró el 30 de septiembre de 1974, habiendo necesitado 6 millones de kilos de dinamita y pérdida de 38 vidas durante su construcción.

Visitas imprescindibles en la Transfagarasan

Aunque a lo largo de la ruta hicimos numerosas paradas para disfrutar del paisaje, a continuación os dejamos con las que consideramos que son las visitas imprescindibles si recorréis la Transfagarasan.

Nuestra ruta empezó en Sibiu, es decir, recorrimos la carretera de norte a sur. Por tanto, los lugares que visitamos están en ese orden.

Cascada Balea

Tras dejar atrás la llanura y la última población, Cartisoara, empezamos el ascenso por los frondosos bosques de los Cárpatos. Los primeros 30 km de carretera nos pasaron volando, a penas realizamos un par de paradas cuando llegamos a la primera visita inexcusable de esta ruta: la cascada Balea.

Una línea de coches aparcados en el arcén  y algunos puestos de comida y souvenirs nos indican que estamos en el inicio de la excursión. Desde aquí sale un teleférico que opera en los meses de invierno y que lleva hasta el Lago Balea. Es el único modo de llegar a la cima cuando la carretera permanece cerrada.

Así, sin pensarlo dos veces, nos pusimos en marcha siguiendo el inequívoco camino hacia la cascada que se ve diminuta a lo lejos. A medida que avanzamos el camino se torna más complicado y la subida más intensa, incluso en algunos tramos el camino puede resultar algo peligroso.

La subida a la cascada Balea requiere de un mínimo de preparación física ya que el sendero es bastante pronunciado especialmente en los tramos finales. A pesar de ello, vale la pena el esfuerzo ya que la recompensa es poder disfrutar de un espectacular salto de agua de 78m.

Cascada Balea, parada imprescindible en la Transfagarasan

Lago Balea y alrededores

Tras la primera parada nos ponemos de nuevo en ruta. Recordad en comprobar si permanece abierta la carretera ya que en caso contrario no podréis avanzar más allá de la zona de la cascada. A partir de aquí y a medida que cogemos el altura, desaparece la vegetación pero aumentan las curvas. Empieza el mejor tramo de carretera a través de las montañas Fagarás en los Cárpatos. A lo largo de este tramo no podrás evitar realizar paradas para fotografiar el paisaje.

TransfagarasanLos montes cárpatos y la Transfagarasan

En el punto más elevado de la Transfagarasan, a más de 2.000 m de altura, nos espera otra de las visitas imprescindibles de esta ruta, el Lago Balea o Balea Lac. Se trata de un lago de origen glaciar y rodeado de montañas que podremos bordear casi en su totalidad. Hay que decir que esta zona es la más concurrida de toda la carretera ya que en ella se encuentran algunos de los pocos alojamientos de montaña así como un pequeño mercado con productos locales y puestos de comida. Aunque la verdad hay que decir que después de tanta montaña se agradece algo de bullicio. Nosotros aprovechamos para reponer fuerzas en uno de los puestos de comida.

Lago Balea, una parada obligatoria en la TransfagarasanLago Balea

Como dato curioso, cada invierno en este lugar se construye un hotel de hielo.

Mirador del Lago Balea

No podéis abandonar esta zona sin disfrutar de las magníficas vistas panorámicas de la carretera Transfagarasan. La mejor fotografía la podréis sacar justo al lado de una extraña construcción con forma de cabaña. Las vistas desde ahí arriba son sencillamente increíbles.

Carretera Transfagarasan

Tras el paseo por el lago y reponer fuerzas, tocar cruzamos el túnel y empezar el descenso por el otro lado de la montaña. El paisaje en este lado también es impresionante con numerosas cascadas y pequeños ríos que descienden por la montaña.

Cascada junto a la carretera Transfagarasan

Pronto llegamos a nuestro alojamiento en la Transfagaran, Vila Balea, de la que os hablamos al final del post.

Lago Vidraru

Con las pilas recargadas, continuamos nuestro recorrido entre montañas. La primera parada del día fue el lago Vidraru, un enorme embalse creado con motivo de la construcción de una central hidroeléctrica en los años 60. Un buen lugar para disfrutar de las vistas es a la altura de la presa.

Castillo de Poenari

La mayoría de los que visitan Rumanía quieren conocer la castillo de Drácula en Bran. Y si os dijese que la verdadera fortaleza de Vlad Tepes “el Empalador”, comúmente conocido como Conde Drácula , es el Castillo de Poenari. Así es, el castillo de Bran únicamente fue el lugar dónde estuvo encerrado Vlad Tepes pero no su castillo pues este se encontraba en un lugar inexpugnable en el corazón de los Cárpatos.

Vale la pena subir los cientos de escalones a través del bosque para llegar a la cima. Aunque el castillo no tiene gran interés arquitectónico las vistas desde arriba son una pasada!!

Nuestro alojamiento en la carretera Transfagarasan

A lo largo de la carretera encontramos algunos lugares para alojarnos, especialmente cerca del Lago Balea. Dado que la oferta no es muy amplia si váis en temporada alta es aconsejable que reservéis con cierta antelación. Nosotros elegimos Vila Balea un encantadora casa de montaña con todas las comodidades y la verdad que nos encantó! En los alrededores había agradable jardín, animales y lo mejor y más divertido un enorme columpio que colgaba de lo más alto de dos árboles.

El alojamiento nos costó, al cambio, alrededor de 40 euros.

En conclusión, la experiencia recorriendo la Transfagarasan fue increíble y no nos decepcionó en absoluto. Es una de las visitas que consideramos imprescindibles en cualquier viaje en coche a Rumanía.

 

 

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