Ibones de Anayet bajo el pico Anayet

Ruta a los ibones de Anayet desde Formigal

La ruta a los ibones de Anayet es una de las excursiones más bonitas del Pirineo aragonés. Desde el entorno de Formigal se asciende hasta una cubeta de alta montaña situada bajo el pico Anayet, con el inconfundible Midi d’Ossau asomando al otro lado de la frontera. Nosotros la hicimos en verano y la llegada a la pradera, después del tramo de subida, fue uno de los grandes momentos de nuestra ruta por Aragón.

Datos básicos de la ruta

El itinerario oficial desde Formigal es de unos 11,4 kilómetros ida y vuelta y requiere aproximadamente cuatro horas sin contar paradas. El desnivel ronda los 600 metros y los ibones se encuentran a más de 2.200 metros de altitud.

Ibones de Anayet en el Pirineo

No es una excursión técnica en condiciones estivales normales, pero tampoco debe describirse como un paseo fácil. La distancia, la altura, el sol y la meteorología pueden convertirla en una actividad exigente.

Inicio en el Corral de las Mulas

El punto habitual de partida está junto al Corral de las Mulas, en el acceso al sector Anayet de la estación de Formigal. Las condiciones de estacionamiento y acceso por la pista pueden cambiar, por lo que hay que respetar la señalización y no bloquear barreras ni entradas.

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En agosto nosotros encontramos sitio al llegar temprano. Madrugar sigue siendo una buena idea para caminar con temperaturas más suaves y disponer de margen ante un cambio de tiempo.

Primer tramo hasta la estación

La ruta comienza por una pista asfaltada que conduce hacia las instalaciones del sector Anayet. Este tramo sirve de aproximación y puede hacerse monótono, pero permite ganar distancia con facilidad.

Al llegar al entorno de la estación hay que localizar las marcas rojas y blancas del GR 11. Un mapa descargado o una aplicación de orientación resultan útiles, especialmente si hay niebla.

Ascenso por el barranco de Culivillas

El sendero remonta el barranco siguiendo el curso del agua. La pendiente se hace más constante y el paisaje se abre poco a poco. Durante nuestra subida nos acompañaron los riachuelos y algunas vacas que pastaban en las laderas.

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Hay que mantener distancia con el ganado y llevar a los perros controlados. Tras lluvias o durante el deshielo pueden aparecer zonas húmedas y pasos más incómodos.

Llegada a los ibones

Al superar la parte más intensa de la subida aparece la gran planicie de Anayet. El ibón principal refleja el pico y, al fondo, el Midi d’Ossau crea una de las panorámicas clásicas del Pirineo.

Existen varias láminas de agua y turberas frágiles. Conviene permanecer en los senderos, no acercarse a zonas encharcadas y evitar cualquier baño o actividad que pueda alterar el ecosistema.

El origen del paisaje

El término aragonés ibón designa los lagos de montaña de origen glaciar del Pirineo. En Anayet, el relieve conserva además la huella de un antiguo edificio volcánico, visible en las formas y colores de las rocas del pico.

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Esta combinación de agua, pradera y geología explica la personalidad del lugar. Dar un pequeño paseo alrededor del ibón principal permite cambiar de perspectiva sin necesidad de ascender al pico.

No confundir los ibones con el pico Anayet

La excursión a los ibones termina en la planicie. La ascensión al pico Anayet es una actividad diferente, más larga y con pasos expuestos que requieren experiencia, ausencia de vértigo y condiciones adecuadas.

Si el objetivo son los lagos, no es necesario continuar hacia la cumbre. Nosotros preferimos descansar, comer un picnic y disfrutar del paisaje antes de regresar.

Regreso por el mismo camino

La vuelta sigue el itinerario de subida. Aunque se pierde desnivel, hay que prestar atención en los tramos de piedra y reservar agua para la pista final. A nosotros el calor del mediodía nos hizo notar más ese último tramo.

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No debe subestimarse el descenso: los resbalones son más frecuentes cuando aparece el cansancio.

Material y seguridad

Son imprescindibles botas o zapatillas de montaña, agua, comida, protección solar y una capa de abrigo incluso en verano. Antes de salir hay que consultar la previsión de montaña; las tormentas se forman con rapidez y la planicie ofrece poca protección.

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Con nieve, hielo o mala visibilidad la ruta exige material y conocimientos específicos. En caso de duda, es mejor elegir otra jornada o recurrir a un guía.

Nuestra experiencia

Tardamos alrededor de dos horas y media en subir, haciendo paradas, y unas dos horas en regresar. El esfuerzo se olvida al ver los ibones bajo el Anayet y el Midi d’Ossau.

Es una excursión muy recomendable, pero merece prepararse como una ruta de alta montaña: salir temprano, llevar el equipo adecuado y adaptar siempre el plan a las condiciones reales.

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2 comentarios

  • admin

    10 septiembre, 2016 at 21:07

    ¡Hola Alicia!

    Que yo sepa no hay opción de acortar la excursión pero cuando fuimos había familias con niños que subían, por lo que si están más o menos preparados no tiene que haber ningún problema.

    No es una excursión de las más sencillas (2h y media de subida con un desnivel de 600 m) pero si se evitan las horas centrales de calor y se hacen algún descanso a medio camino, es bastante asequible.

    ¡Sin duda los ibones merecen bien el esfuerzo!

    ¡Saludos!

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