Gordes es uno de los pueblos más reconocibles de la Provenza. Se alza sobre una colina del Luberon, con sus casas de piedra clara descendiendo por la ladera y una amplia panorámica sobre los campos del valle. Su popularidad hace que pueda estar muy concurrido, pero basta alejarse unos metros de la plaza principal para encontrar callejuelas y miradores con mucho encanto.

El mirador más famoso de Gordes
Antes de entrar en el pueblo recomendamos detenerse en el mirador situado en la carretera D15, en dirección desde Cavaillon. Es la vista clásica de Gordes, con el caserío encaramado sobre la roca. El espacio para detenerse es limitado y hay que utilizar únicamente las zonas permitidas.

Qué ver en Gordes
La mejor manera de conocer Gordes es recorrerlo a pie. La visita comienza normalmente en la parte alta, junto al castillo y la plaza, y continúa descendiendo por calles estrechas, escaleras y pasajes de piedra. No hace falta seguir un itinerario rígido: parte del encanto consiste en dejarse llevar.
El castillo de Gordes
El château domina el centro del pueblo. Su aspecto actual combina una antigua fortaleza medieval con las reformas renacentistas del siglo XVI. El edificio ha tenido usos administrativos y culturales, por lo que el acceso interior depende de las exposiciones y actividades programadas.

Iglesia de Saint-Firmin
Muy cerca se encuentra la iglesia de Saint-Firmin, levantada en el siglo XVIII sobre un templo anterior. Su interior sorprende por el color y la decoración, en contraste con la sobriedad de la piedra exterior. Desde las calles próximas se abren además bonitas vistas sobre el Luberon.
Las calles y miradores del pueblo
Desde la zona alta se puede descender por la rue de l’Église y enlazar pequeñas plazas, bóvedas y fachadas cubiertas de vegetación. El terreno es irregular y tiene bastante pendiente. Recomendamos calzado cómodo y evitar las horas centrales del verano.

Dónde aparcar en Gordes
Gordes dispone de varios aparcamientos de pago alrededor del casco histórico y algunas plazas reguladas en el centro. En temporada alta se llenan con rapidez. Nosotros aparcamos en la parte superior del pueblo; aun así, todas las zonas próximas eran de pago. Llegar antes de media mañana facilita mucho la visita.
Abadía de Notre-Dame de Sénanque
A pocos kilómetros de Gordes, en un valle aislado, se encuentra la abadía de Sénanque. Fue fundada en 1148 por monjes cistercienses y conserva espacios construidos durante los siglos XII y XIII, entre ellos la iglesia, el claustro, la sala capitular y el antiguo dormitorio.

Sénanque continúa siendo una comunidad religiosa. Para acceder a determinadas dependencias hay que reservar una visita y respetar las normas de silencio y vestimenta. El aparcamiento de visitantes es gratuito y queda aproximadamente a cinco minutos a pie de la entrada.
La lavanda de Sénanque
La imagen más difundida muestra la abadía rodeada por hileras violetas. La floración depende del clima y suele concentrarse entre finales de junio y julio, sin que pueda garantizarse una fecha exacta. Los campos son zonas de cultivo: hay que permanecer en los caminos y no entrar entre las plantas.

Horarios y entradas
El pueblo puede recorrerse libremente. Para conocer el calendario de visitas de la abadía, consultad la web oficial de Sénanque. Los horarios pueden variar por celebraciones religiosas y temporadas.
Cuánto tiempo dedicar
Gordes necesita entre dos y tres horas si se visita con calma. La abadía añade aproximadamente una hora y el desplazamiento. Si queréis evitar una jornada demasiado cargada, podéis combinar ambos lugares por la mañana y dejar la tarde para otro pueblo del Luberon.
Qué ver cerca
Muy cerca se encuentran Roussillon y el Sendero de los Ocres, Ménerbes y Lacoste. También podéis enlazar la ruta con Aviñón.
Mapa de Gordes y la abadía de Sénanque
Actividades y visitas guiadas en Gordes
Nuestra experiencia
La vista desde la carretera fue nuestra primera gran impresión, pero disfrutamos especialmente de las calles que descienden detrás de la iglesia. Sénanque ofreció el contrapunto perfecto: tras el movimiento de Gordes, el valle de la abadía transmite una calma difícil de encontrar en los lugares más visitados de la Provenza.
