Roussillon es uno de los pueblos más reconocibles del Luberon. Sus fachadas muestran una extraordinaria gama de rojos, naranjas y amarillos porque la localidad se levanta junto a importantes yacimientos de ocre. El contraste con el verde de los pinos crea un paisaje único y convierte el pueblo en una parada imprescindible en cualquier ruta por la Provenza.

Por qué Roussillon es de color ocre
El color procede de minerales ricos en óxidos de hierro presentes en el suelo. La extracción industrial de ocre alcanzó gran importancia entre los siglos XVIII y XX, cuando el pigmento se utilizaba en pinturas, construcción y numerosos productos. Con la llegada de colorantes sintéticos, la actividad perdió peso, pero transformó para siempre el paisaje y la identidad local.
Las casas tradicionales incorporan esos pigmentos en sus revestimientos. Por eso el casco histórico no tiene un único tono: cambia entre amarillo, rosa, naranja intenso y rojo oscuro según la fachada y la luz del día.
Qué ver en Roussillon
El pueblo se recorre a pie y tiene bastante desnivel. Desde la parte baja, las calles ascienden entre tiendas, talleres y terrazas hacia la plaza y los miradores. Aunque es turístico, conserva rincones muy agradables si se visita temprano o al final de la tarde.
Place de la Mairie y calles del centro
La Place de la Mairie, presidida por el ayuntamiento, funciona como corazón del casco antiguo. Desde allí merece la pena continuar por las calles laterales sin buscar únicamente monumentos. Puertas, contraventanas, escaleras y macetas crean composiciones muy fotogénicas.

Iglesia de Saint-Michel y mirador
En la zona alta se encuentra la iglesia de Saint-Michel, de origen medieval y modificada posteriormente. Cerca aparecen miradores sobre los acantilados de ocre, el valle y las montañas de Vaucluse. La panorámica ayuda a comprender la relación entre el pueblo y el terreno que le dio su color.
El Sentier des Ocres
La gran visita natural es el Sentier des Ocres, un recorrido acondicionado por antiguas canteras cercanas al pueblo. Sus caminos atraviesan formaciones erosionadas de colores intensos. Normalmente existen dos circuitos de diferente longitud, aunque el trazado disponible puede variar por mantenimiento o condiciones meteorológicas.
No es una ruta difícil, pero incluye escalones, polvo y zonas expuestas al sol. El pigmento mancha con facilidad, así que evita llevar calzado blanco o ropa delicada. La entrada y los horarios se gestionan de forma independiente al pueblo.
Ôkhra y la historia del pigmento
Para entender la explotación del ocre se puede visitar Ôkhra, el antiguo conservatorio situado en la fábrica Mathieu. El espacio explica cómo se extraía, lavaba y transformaba el mineral y organiza talleres relacionados con el color. Es un buen complemento para quien quiera algo más que el paseo paisajístico.
Cuánto tiempo dedicar
El casco histórico necesita alrededor de una hora y media. Si añades el Sentier des Ocres, calcula entre tres y cuatro horas en total. Con una visita a Ôkhra o una comida, Roussillon puede ocupar medio día.
Cómo llegar y aparcar
El coche es la opción más práctica para recorrer el Luberon. Hay aparcamientos señalizados y de pago alrededor del núcleo; en temporada alta se llenan pronto. Roussillon está a unos quince minutos de Gordes y combina bien con Ménerbes o Lacoste.
Dónde comer
Los restaurantes del centro pueden resultar caros en relación con la oferta. Durante nuestro viaje encontramos una alternativa más sencilla en la aldea de Les Martins, a pocos minutos en coche, con buenas vistas y precios entonces más moderados. Como los negocios y menús cambian, conviene comprobar opciones recientes antes de desplazarse expresamente.
Consejos prácticos
- Visita el sendero temprano para evitar calor y aglomeraciones.
- Lleva calzado que pueda mancharse de ocre.
- Consulta la apertura del Sentier des Ocres después de lluvias fuertes.
- Reserva tiempo para los miradores y no limites la visita a la calle comercial.
¿Merece la pena?
Sí. Roussillon no destaca por una gran colección de monumentos, sino por la coherencia entre geología, arquitectura y paisaje. Sus colores cambian a cada hora y explican por qué tantos artistas encontraron inspiración en este rincón de la Provenza.





